martes, 5 de octubre de 2010

Salmo 115

“¿Cómo te pagaremos todo el bien que nos has hecho?

¡Voy a cumplir mis promesas, en la presencia de tu pueblo!”


Hoy lo cantamos en Misa.
Y, de repente, me dí cuenta: ¡el hábito religioso!.
Es eso: ‘voy a cumplir mis promesas en la presencia de su pueblo!
Nunca lo había pensado así pero cierra perfecto. El hábito como signo de alegría y respuesta alegre por todo el bien recibido: ¡cumplir mis promesas, mi consagración, a la vista de todos! ¡Gritarlo al mundo entero, porque es cantar el Don de Dios!

5 comentarios:

hna. josefina dijo...

¡Me encantó!
¡Muchas gracias!

Francisco dijo...

¡Precioso! Ánimo y sigue dejandote abrazar por Cristo. Te encomiendo a María.

Griss dijo...

Hola Hermana: Muy bonita reflexión, está llena de amor. Dios la guarde y la proteja. Saludos y un abrazo

Anónimo dijo...

http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1010060927-en-defensa-del-habito

lourdes dijo...

Gracias por su compartir,la consagración es unregalo que elseñor da aquellas que ha elgido para ser sus esposas y la vida de cada esposa ha de ser un salmo de albanza al esposo un saludo en Cristo Jesús