martes, 6 de agosto de 2013

Francisco

Hace muchísimo que no escribo. Tampoco es un blog para escribir todos los días, pero me parece que está 'demasiado' parado. Tal vez Francisco me ayude a re-emprenderlo. Y no es porque no estuviese contenta con Benedicto... Pero al ser él latinoamericano, puede ser que su mensaje -y en este caso sobre la vida religiosa- nos afecte más a sus paisanos. Esa es la impresión que tengo. Y Dios quiera que sea así, a ver si nos manda una buena ráfaga del Espíritu que nos ocasione un 'buen empujón' y nos llene el corazón y la vida de JESÚS. Amén.

sábado, 25 de febrero de 2012

nuestra vocación

Soy religiosa no porque elegí un camino sino porque respondí a un llamado.
Esto esto lo supe desde el principio y lo tengo cada vez más claro.
O sea: no es algo que pueda ir construyendo yo, que muchas veces me doy cuenta que entiendo bastante poco, sino que la clave está en tratar de escuchar, descubrir, qué quiere Dios hoy.

A veces -no pocas- viene la confusión, y uno trata de tomar el timón. Pero así la cosa se hace imposible y es necesario entregarse nuevamente para que vuelva la alegría.

sábado, 13 de agosto de 2011

Vida en comunidad


Tengo claro, y con el paso de los años cada vez más claro, que la vida en comunidad es una de las profecías más claves de la vida religiosa. Al menos en estos tiempos.
Y no lo digo porque la considere fácil ni tampoco luminosa. Nada de eso.
El mandamiento nuevo de Jesús fue, justamente, el de amarnos los unos a los otros. Lo vivió y nos lo encareció en el momento que pare El iba a ser más difícil.
Y eso es lo que nos propone:
En medio y con las dificultades que indudablemente nos ha traído el pecado a los hombres -división, incomprensión, egoísmos, malos entendidos y tantas más- la vuelta, la redención, que es obra Suya pero que nosotros debemos aceptar y asumir, requiere desandar ese camino con el costo que ello supone.
No es fácil para nada. No podemos evitar los tropiezos y las caídas -nuestras y de los otros- pero lo bueno es "estar volviendo", es saber que El ya lo logró y nos conduce, que nos da su fuerza y nos garantiza -si lo seguimos- el llegar.
Por eso los religiosos nos animamos a "anunciarlo". Pero ¡cuidado!, no creamos que -como en las publicidades actuales- si anunciamos es porque llegamos. No.
Anunciamos porque creemos y esperamos. Pero sólo estamos en camino como cualquier hijo de vecino.
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Y el anuncio, creo, es que en cada familia, comunidad, sociedad, relación interpersonal la propuesta va por allí: "desandar", pegar la vuelta cada día y volver a empezar; caer y levantarse.
Pero es un anuncio esencial, porque es estar volviendo, juntos -si no no se puede- a nuestro verdadero lugar.

miércoles, 6 de julio de 2011

Sobre la obediencia

Estuve pensando que tal vez habría que tratar de reflexionar, al día de hoy, sobre la obediencia en la Iglesia.
Y como esto es un blog, y éste específicamente para pensar y cuestionarnos las personas comunes –religiosos o no- y no un foro de teología, me animo a escribir:

Creo en la obediencia que nos pide la Iglesia Católica, creo también en la obediencia que es esencial a la vida religiosa. Lo que no creo ya es en los fundamentos que no sé decir si me enseñaron o me traspasaron.
Dios mismo fue obediente y, hecho hombre, aceptó por obediencia la muerte y una muerte de cruz.
Pero no creo que Dios haya dispuesto semejante locura, la de que su propio Hijo fracasara y fuera abandonado de todos y condenado a la cruz. No, Dios no dispuso eso. Dispuso aceptar -por obediencia-, asumir totalmente con amor, libertad, y misericordia -y así mantenerse indestructible- todo el poder destructor del pecado que hace el hombre.
El pecado destruye, pulveriza. Y se nos mete muchas veces por los resquicios a los hombres que somos pecadores. Estamos redimidos, pero seguimos cayendo hasta 7 veces.
Dios elije obedecer, no porque el hombre gobierna bien, opta bien, sino porque –en su obediencia libre, amante y misericordiosa- redime el pecado del hombre, salva el desvío provocado por la mala decisión del hombre.

No es la autoridad la que siempre muestra el camino verdadero. No es nada raro que esa luz venga de los márgenes, de los no tenidos en cuenta; así fue con Jesús. Sino que es la obediencia perseverante, libre, misericordiosa y firme a pesar de todo, la que salva. Y salva a todos, hasta a la autoridad.
Esto es el misterio Pascual: Dios se somete al pecado del hombre para -desde ese sometimiento total pero amando totalmente- no aceptar el error pero salvar al que lo cometió.

Eso es lo que nos muestra Él.
Eso es lo que debemos vivir.
Eso es lo que nos confirma que sólo Dios es Dios.

Dios, como siempre desde el pecado de nuestros primeros padres, sigue escribiendo derecho por renglones torcidos.

martes, 3 de mayo de 2011

Religiosos

Esa palabra significa 're-ligados'; los que se volvieron a 'ligar', enganchar, unir.
Es totalmente cierto que los cristianos tenemos la certeza de que en realidad el 're-enganche'fue, primero, de Dios hacia nosotros: Fue Dios que se hizo hombre, Jesús.
Y así será siempre, la iniciativa Suya.
Pero...
Creo que también es necesaria la 'religión'.
Nosotros, yo concretamente, debo optar y decidirme por re-ligarme. Si no, por más que Dios se acerque del todo puedo no acercarme yo, por estar 'dis-traído'por otras cosas o vuelto sobre mí mismo.
Es propio de nuestra naturaleza: estamos hechos para AMAR. Si no amamos no'nos realizamos'. Pero eso, que es algo esencial, debemos elegirlo.
Y amar es justamente eso: 'ligarse', tender y engancharse; vivir -ser- tensionado por el otro. Y en el caso del amor a Dios, entonces, es re-ligarse (porque es recuperar una relación perdida).

Toda esta reflexión, tan pegada al carozo, me la provocó el constatar día a día cómo nuestra cultura actual puede ser un obstáculo:
Hoy, probablemente por reacción a una época muy voluntarista donde parecía que todo dependía de nuestro esfuerzo, muchas veces ponemos el acento en 'nuestro bienestar', 'mis sentimientos', y de nuevo no salimos de nosotros mismos.
Si tal cosa me ayuda entonces sí, si no no.
Aquello me tiene que hacer sentir bien.
Esto nos gusta.
Siempre somos nosotros la referencia.
Esto no es religión, es distracción.
Y nos perdemos de 'amar', y de aceptar 'ser amados'.
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* No estoy hablando de los laicos, o sólo de ellos, sino de nosotros, los que nos llamamos 'religiosos'

sábado, 2 de abril de 2011

Lucas 18, 9-14



Al menos en estos países del tercer mundo, todavía encontramos personas que miran a los sacerdotes y religiosos como a alguien superior.
Además de no ser cierto, esto nos hace mutuamente mal: a ellas porque cuando les encuentran alguna falla o pecado se escandalizan, y a nosotros porque, aunque parezca mentira, a veces 'nos la creemos', como el fariseo de la parábola de hoy.
Más bien, intentemos siempre acercarnos al publicano y exclamar confiadamente: ¡Señor, ten piedad de nosotros!

jueves, 10 de marzo de 2011

Vida comunitaria

Creo en el ANUNCIO que es la vida comunitaria.
Tratando de vivirla con amor es muy linda, pero también difícil y dura.
En estos tiempos, en que las familias se desintegran, los compromisos matrimoniales están en crisis y se rompen muy facilmente, y más bien se busca estar juntos para la propia satisfacción -cosa que a la larga o a la corta no resulta-, nuestra vida de comunidad -paciente, perseverante y alegre- puede ser un gran testimonio y estímulo.
Creo también, profundamente, lo que nos dice Jesús (Mc.10,27): lo que para los hombres es imposible es posible para Dios.
Esta es una de las cosas, la convivencia fraterna, que se quiebra si los hombres no contamos con Dios.

viernes, 18 de febrero de 2011

Enamórate

Nada puede importar más
que encontrar a Dios.

Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.

Será lo que decida
qué es lo que te saca de la cama por la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.

¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.

----- Pedro Arrupe, SJ

martes, 9 de noviembre de 2010

Vocación.

El título de este blog, que por supuesto lo puse yo, creo que necesita alguna aclaración.
Es que pareciera una pregunta cuya respuesta tenemos que dar nosotros, o quien opine sobre lo que conviene o no conviene hoy.
Como si nos preguntáramos si es o no un anacronismo, en el mundo actual, la vida religiosa.
Al menos creo que eso es lo que quise poner.
Sin embargo, quisiera dejar bien claro, que para mí la vida religiosa es un misterio. Es exclusiva iniciativa de Dios. Yo no comprendo la mía sino como respuesta a un llamado de Dios.
No creo que es un modo de vida a elegir, sino UN LLAMADO, que en todo caso uno puede o no responder afirmativamente. Y sin ese llamado -por lo que todo queda entonces a merced de que Él lo haga o no-, no tiene sentido.

domingo, 24 de octubre de 2010

Comunidad y perdón.



Lo leí una vez en alguna parte de los escritos de Teresita del Niño Jesús. Decía algo más o menos así:
El amor de los hombres, en esta tierra, tendrá que ser siempre amor 'perdonador' (la palabra la pongo yo, porque no me la acuerdo exacta).
Siempre tendrán algo que perdonarme y siempre tendré que confirmar mi amor perdonándolo.
Siempre.
Y esto, partir de esto, es importantísimo para toda comunidad: religiosa, familiar, civil, laboral; toda comunidad.

martes, 5 de octubre de 2010

Salmo 115

“¿Cómo te pagaremos todo el bien que nos has hecho?

¡Voy a cumplir mis promesas, en la presencia de tu pueblo!”


Hoy lo cantamos en Misa.
Y, de repente, me dí cuenta: ¡el hábito religioso!.
Es eso: ‘voy a cumplir mis promesas en la presencia de su pueblo!
Nunca lo había pensado así pero cierra perfecto. El hábito como signo de alegría y respuesta alegre por todo el bien recibido: ¡cumplir mis promesas, mi consagración, a la vista de todos! ¡Gritarlo al mundo entero, porque es cantar el Don de Dios!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Vivir en comunidad

Para los religiosos -y no es así para todos los consagrados- nuestra consagración se resuelve , se realiza, o se vive, en comunidad.
Aunque creo que en general no es algo que llame la atención, al menos para mí es lo más difícil y tal vez lo más significativo de nuestro peculiar estado de vida.
Vivimos juntas, en fraternidad, personas que no se han reunido por una amistad, parentesco, afinidad. Fuimos 'convocados'. La causa, centro y motivo de nuestra unión es JESÚS.
Las contemplativas suelen ser comunidades fijas; allí donde uno entra permanece; las apostólicas, en cambio, variamos, nos trasladan de un lugar a otro según vean los superiores.
Creo que la comunidad es el lugar donde más se vive la vida cotidiana -y se manifiesta todo nuestro 'natural', el de cada miembro- y que se hace realmente posible cuando está firmemente basada en lo 'sobrenatural'.
Es Dios el que posibilita y sostiene este encuentro.

Pienso que en el matrimonio, y la familia que deriva de él, sucede lo mismo: la vida natural se podrá dar, sobre todo, si está cimentada en el Don de Dios. De ahí el fundamento del sacramento.
El mandamiento de Jesús, que es el resumen de la vida cristiana, sólo se puede vivir desde la caridad, virtud teologal, don de Dios.

lunes, 23 de agosto de 2010

Del hábito y otras hierbas...

Cada vez le encuentro más sentido al hábito.
Es que como mi deseo profundo -aunque tantas veces no lo cumpla- es anunciar con mi vida que Dios es nuestro Padre y nos ama del todo; y por otro lado cada vez tengo más certeza de mi fragilidad, me alegra muchísimo poder anunciarlo por lo menos con mi apariencia:
Miran y dicen: Es una monja; cree en Dios. Por algo se habrá jugado la vida en eso.

Claro que, para eso, la que viste el hábito debe tener un mediano aspecto de mujer feliz y agradable… Pero con eso me parece que no tengo problema porque estoy bien contenta con la vida.

Quiero decir: si para ser anuncio de este Dios Bueno, que nos ama del todo, tengo que ser primero santa yo… vamos muertas.
En cambio así, puedo anunciarlo a los cuatro vientos sólo con mi aspecto.
Y si me conocen más, podrán ver en mí una prueba de su Amor Misericordioso que nos quiere del todo, frágiles como somos. Y también, ojalá, de mi intento de corresponder cada día más a ese Amor con el mío.

martes, 10 de agosto de 2010

Sólo Dios es bueno (Lc. 18, 19).

Lo dice Jesús en el Evangelio.
Hay un solo bueno.
Nosotros tratamos de serlo, deseamos serlo, pero siempre nos faltará mucho. Por algo todos en nuestras oraciones nos reconocemos pecadores:
En el Padrenuestro: ‘perdona nuestras ofensas…’
En el Avemaría: ‘Ruega por nosotros pecadores’
Los consagrados, religiosos, sacerdotes –y cristianos todos ¿por qué no?, pero de un modo especial nosotros- estamos llamados a testimoniar, desde la certeza de nuestra pequeñez –‘No temas, pequeño rebaño’- la amorosa e inmensa Bondad de Dios.

(A veces nos confundimos y creemos que los buenos somos nosotros, y de esto surge mucha confusión)
¡Ésa, la experiencia cierta de la infinita bondad de Dios, es la causa y la razón de nuestra alegría!

lunes, 12 de julio de 2010

Seguimos a JESÚS


Hoy pensaba que no tenemos que olvidarnos de eso los religiosos -los cristianos todos, pero los religiosos de un modo particular-, porque en la vida real a veces no nos resulta tan fácil.
A veces nos sucede como lo que en una cola -cuando esperamos para las compras por ejemplo-, manifestación o incluso una procesión: nos vamos acomodando al paso, al clima, al ritmo de los que están a nuestro alrededor o inmediatamente adelante nuestro. Y esto muchas veces diluye nuestro entusiasmo y nos aleja del que va al frente.
En nuestro caso, el que va al frente es JESÚS. Y el ser muchos los que lo seguimos puede incidir de dos modos: o que nos vayamos contagiando nuestros propios ritmos y a veces nuestros desánimos -algunas veces con mucha ilusión porque el compañero me parece lúcido, atractivo-, o que juntos tratemos de ayudarnos y animarnos unos a otros a seguir y mirar a JESÚS.
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El dibujo, que me pareció buenísimo, lo saqué de: http://blogs.21rs.es/kamiano/files/2009/06/fundadores-damian.jpg

viernes, 25 de junio de 2010

Para pensar

Era un encuentro de orientación vocacional.
Después que la religiosa dió su testimonio, se abrió el diálogo con los muchachos.
Una chica le dijo:
-Tu testimonio fue muy lindo, pero ¿dónde apareció Dios en él? Yo no te lo escuché en ningún lado...

miércoles, 5 de mayo de 2010

La Fuente de nuestra unión


Anoche, estábamos juntas en el office tres hermanas, cada una en lo suyo, preparándonos para ir a descansar. Una buscaba agua, la otra planchaba y otra no recuerdo qué hacía.
Y, en un instante, se me cruzó como un flash una reflexión honda:
¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo es que personas tan distintas –por modos de ser, edad, hasta incompatibilidades mutuas y demás- estemos, juntas, embarcadas en el mismo camino. Nos sintamos realmente hermanas, con una relación, aunque no siempre fácil desde ya, de verdad entrañable ? Y no sólo por un tiempo, sino desde hace ya muchos años.
Vi clarito Quién es la Fuente de nuestra unión.
Pensé que así se da la comunión en esta tierra. Con dificultades, y también con dolores, y por supuesto alegría y vida. Pero por encima de todo, en la certeza de que no es algo que podamos construir nosotras, sino que es don.
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El Evangelio de hoy, era sobre la vid y los sarmientos.
“Yo soy la vid y ustedes son los sarmientos. Permanezcan unidos a mí”
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Entonces pensaba que, los religiosos –en sus comunidades y familias religiosas- somos un buen signo para el mundo de la comunión de Cristo con su Iglesia y de la comunión que se da también –nos la da Jesús- entre todos los hombres.

miércoles, 21 de abril de 2010

'Signos'


¡Oh Jesús! Que con tu resurrección has iluminado al mundo”…
Así decía la oración de hoy.
Pensaba que los religiosos, con nuestro ser y nuestra vida, deberíamos dar ese testimonio, ser signos, de que el mundo –éste mundo, el de hoy, el de aquí, el de cada uno de nosotros- está ya iluminado por Jesús resucitado.
Ya no hay oscuridad definitiva, no hay tiniebla que venza. Jesús vive, está con nosotros, y el mundo ya está salvado.
Por eso nuestra alegría agradecida; que no siempre será ruidosa pero sí profunda y verdadera. Por eso nuestra esperanza iluminadora.
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El evangelio de hoy: “Yo soy el Pan de Vida”.

miércoles, 7 de abril de 2010

Iglesia pecadora.

¡Qué pena grande todo esto que está saliendo a la luz sobre sacerdotes y religiosos que han abusado de menores!

La pena es que sucedan cosas así. De ningún modo que salgan a la luz, ya que creo que resultará seguramente hasta sanador: para que todos pidamos perdón como pertenecientes a la Iglesia, y porque creo que el saber que no quedará impune ni escondido probablemente ejerza de freno en adelante.

Es verdad que es un tema –desgraciadamente- no privativo de los religiosos; sino bastante más usual de lo que parece entre familiares o conocidos ‘respetables’ cercanos. Incluso creo que dentro de ese grupo ‘conocidos respetables’, deben entrar los casos de curas y religiosos. Pero es más grave, me parece en estos casos, ya que se supone que tenemos una mayor responsabilidad moral, lo que da también un signo de doblez o hipocresía.

Por otro lado, da pena porque la gran mayoría tratamos de vivir rectamente, en línea con lo que anunciamos. Y, aunque es evidente que somos tan pecadores como cualquiera –y caemos muchas veces-, el intento de seguir en serio a Jesús -y creo que también la compañía de los hermanos- nos ayudan a llevar una vida bastante transparente y fiel.

Y con estos casos, muchas veces, la idea que queda al común de la gente es de que somos unos falsos. Y eso no es fácil de quitar.

Pero, como digo arriba, la mayor tristeza es que algo así pueda suceder.

¡Dios nos perdone! ¡Y las víctimas de los abusos también!

domingo, 14 de marzo de 2010

Cercanía, fraternidad.

Creo que una de las cosas en que voy creciendo con los años de vida religiosa, es -no sé si ya lo puse- en sentir fuerte la fraternidad. Pero no me refiero solamente a el ser hermanas entre nosotras, sino con todos.
Hay quien siente que los religiosos somos 'separados'...
En lo personal, lo siento y lo vivo justo al revés, me parece que puedo, y vivo, mucho más cerca de cada persona y de todos; una de tantos y muy del montón en el lindo sentido. Y también que los otros nos ven así. Nos reciben en todos lados como si fuésemos de casa.